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1. Situación
del centro de rotación en la pelvis
2. Altura del TM respecto al centro de la cabeza femoral
3. Dismetría radiológica, intrínseca
de la cadera
B-1.
Reconstrucción del CR en la pelvis
Los
coeficientes normales y por sexos, figuran encuadrados en verde.
Debajo, se exponen los valores preoperatorios y se resaltan con
círculos los obtenidos en el postoperatorio. En
los del preoperatorio, destaca que la subluxación lateral
es más acusada en los varones y, en el postoperatorio, que
las diferencias con los valores normales tienen desviaciones que
aquivalen a 1 ó 2 mm.
Estos
datos, similares a los comunicados previamente [16]
[17],
prueban la idoneidad
de nuestra metodología en la identificación de los puntos de referencia
radiográficos y efectuar el cálculo preoperatorio, permitiendo con
ello, seleccionar el tamaño
adecuado del implante y correcta reconstrucción del CR.
Hemos
de resaltar que, antes de fresar el cotilo, identificamos sus bordes
superior e inferior. En éste, situado en la Escotadura Cotiloidea
Mayor, se visualizan la “U” y el LTA, con sus inserciones en los
Cuernos Anterior y Posterior. Con la palpación de las columnas valoramos
el grosor de la pared anterior y posterior. Estas referencias
anatómicas locales permiten orientar el fresado y el implante;
en lo que también ayuda la palpación de la pared externa del isquion
junto al reborde acetabular para valorar la anteversión. De este
modo, hemos conseguido reducir la dispersión de datos al valorar
la inclinación del cotilo. Encontramos que el valor de inclinación
normal (lado sano) era de 40'53º ± 4'03º y logramos que con el implante
dicho valor fuera de 41'48º ± 6'29º, al tomar como guía al LTA.
El paralelismo con las fibras de éste ligamento con el borde del
implante y la profundidad de éste respecto a la cara externa del
Isquion nos aseguran su anteversión anatómica.
Con
este proceder tratamos de lograr la inclinación y anteversión anatómica,
en cada individuo.
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B-2.
Altura del TM respecto al centro de la cabeza femoral
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En
1998 comunicamos nuestros resultados, en 58 casos [16]
en quienes se determinó la altura del vértice del TM sobre el centro
de la cabeza, respecto al eje diafisario (i). Su valor no aparecía
estudiado y descrito en la literatura y lo consideramos de interés
para poder controlar la longitud del fémur. Posteriormente comunicamos
los encontrados en 83 casos más. [1]
En estas series, se incluyeron pacientes estudiados sin la metodología
radiológica anteriormente expuesta, por lo que son datos orientativos
solamente; las proyecciones inadecuadas ocasionan deformación cónica
de las imágenes alterando los valores reales. La valoración del
voladizo femoral no pudimos realizarla directamente por esta
razón y nos limitamos a estimarla, empíricamente, agregando al valor
estimado en la radiografía AP la distancia entre las sombras mediales
anterior y posterior del trochanter mayor, ya que está relacionada
con el grado de rotación externa- se superponen cuando la anteversión
es 0º, según lo expuesto en "Estudio radiográfico". Parece preferible
excederse en el valor del voladizo femoral que realizar su reconstrucción
con un valor insuficiente ya que repercutiría en una tensión inadecuada
de partes blandas y, además, se podría ocasionar el choque entre
fémur y pelvis al realizar la rotación externa de la cadera, induciendo
inestabilidad.
El
valor medio de la altura del centro de la cabeza en la cadera
sana ha sido: i = 0'65 cm. ± 0'53. Nos parece
un dato de gran interés, pese a lo expuesto en el párrafo anterior.
Extrapolado a la población general indicaría que el centro de la
cabeza debe quedar, generalmente, por debajo del TM; para respetar
la longitud del fémur al colocar el vástago.
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T ras
la cirugía, en esta serie, i' = 0'0 cm. ± 0'89.
El valor +i refleja la normalidad, es decir, que TM
está por encima de C; lo contrario se expresa como -i. Resulta
evidente nuestra tendencia a dejar el implante alto, por una resección
insuficiente del cuello femoral. Nos ocurrió al seguir los manuales
de técnica quirúrgica tradicionales, que indican la resección sistemática
al nivel del Trochanter Mayor. También utilizábamos guías de resección,
estimando el centro de una cabeza deformada, intraoperatoriamente.
Con ello nos veíamos sorprendidos ante las importantes dismetrías
que ocasionábamos.
Nota:
Nobuhiko y cols.[15]
ratificaron posteriormente nuestras opiniones:"... la situación
del centro de cabeza con respecto a la punta del trochanter mayor
se apreció muy inconstante, yendo de 1.6 mm. superior a 22.1 mm.
inferior, con un valor medio de 10.3 mm inferior."
Actualmente consideramos
que la resección debe realizarse según el cálculo preoperatorio
realizado, utilizando el plantillado sobre las radiografías y tomando
en consideración las diferencias individuales del centro de la cabeza,
es decir, el valor i y el del voladizo (offset). Nuevos diseños
de vástagos, provistos de un ángulo CD de 131º, frente al utilizado
previamente de 135º y que posibilitan la utilización de voladizo
extendido (Summit®, Synergy®), posibilitan la reconstrucción del
centro de la cabeza con buen ajuste de las partes blandas y sin
alterar la longitud del fémur en más de 0'5 cm.
Las
prótesis femorales que no reproduzcan las relaciones del centro
de la cabeza y logren una buena tensión de partes blandas y estabilidad
mediante el alargamiento del fémur, pueden perjudicar "...el
rango y la fuerza abductora" [7]
e "...incrementar el desgaste del polietileno" [6]
al no respetar el voladizo femoral.
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B-3.
Dismetría radiológica, intrínseca de la cadera
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Se determinó
comprobando la diferencia de los valores de cada lado: altura desde
el centro del cotilo a la línea de las "U" (a) y del
TM al centro de la cabeza femoral (i).
Dismetría
= (a'+ i')- (a+ i)
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El
resultado en la serie de 43 pacientes, en los que aún no se utilizaban
vástagos con voladizo extendido, ha sido: el valor medio evidenció
hipermetría del lado operado: 0'41 ± 0'75 cm.
Apreciamos
que se ocasionó la compensación de algunas hipermetrías del fémur
por la utilización de cotilos de diámetro insuficiente y que fueron
colocados altos; antes de utilizar esta metodología.
Hoy
día, intraoperatoriamente, preferimos aumentar el voladizo femoral
cuando se precisa mejorar la tensión de partes blandas asegurando
la estabilidad de la cadera. Consideramos que tiene menor repercusión
sobre la longitud del miembro y que aumentar el momento de los glúteos,
no incrementa las solicitaciones del implante en flexión
ni en torsión, como consideraban algunos autores. [18]
Al parecer, esto puede ocurrir cuando no se respeta la anteversión
anatómica con el implante.
[19].
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